
Taller 5 reconoce a seis empresarios colombianos en el foro “Mentes que Transforman 2026”
La experiencia de quienes han construido empresa en Colombia y la visión de las nuevas generaciones se encontraron el pasado 7 de septiembre en el Club El Nogal de Bogotá, durante el foro “Mentes que Transforman 2026: Liderazgo, diseño e innovación para el futuro empresarial”, organizado por la Corporación Universitaria Taller 5 Centro de Diseño y su programa de Administración de Empresas.
El encuentro tuvo como uno de sus momentos centrales el reconocimiento Honoris Causa, a seis empresarios por sus trayectorias profesionales, su liderazgo y sus aportes al desarrollo empresarial colombiano: Mario Hernández, León Amitai, José Saavedra, Jorge Arturo González, Belisario Valderrama y Mauricio Bobadilla.
La distinción fue entregada como un reconocimiento institucional a sus méritos y contribuciones, pero también como una manera de poner sus experiencias al servicio de estudiantes, emprendedores y de la sociedad en general.
Más que hablar únicamente de resultados, marcas o cifras, el foro propuso mirar lo que existe detrás de una empresa: las decisiones difíciles, los riesgos asumidos, las crisis, los aprendizajes y la capacidad de reinventarse para permanecer.
Durante la apertura del encuentro, el rector de Taller 5, Johny José García Tirado, destacó la importancia de acercar la experiencia empresarial a la academia y recordó que uno de los principales propósitos de la institución es fortalecer el emprendimiento y generar espacios donde el conocimiento empresarial pueda llegar a los estudiantes y a la sociedad.
La pregunta que orientó la jornada fue precisamente qué hace que una empresa sea capaz de permanecer, evolucionar y continuar construyendo futuro en un entorno que cambia permanentemente.
De las crisis al aprendizaje
Las intervenciones de los empresarios coincidieron en una idea: hacer empresa implica enfrentar dificultades y convertirlas en oportunidades de aprendizaje.
Para Mario Hernández, los momentos difíciles hacen parte inevitable de la trayectoria empresarial. Su filosofía, según explicó durante el encuentro, consiste en asumir las dificultades, aprender de los fracasos y mirar hacia adelante.
Su hija, María Fernanda Hernández, complementó esta visión al señalar que en su familia aprendieron a entender los problemas como oportunidades y a tomar decisiones pensando siempre en el futuro.
Uno de los ejemplos más significativos de transformación empresarial estuvo relacionado con la apertura económica. De acuerdo con el testimonio de María Fernanda, aquel escenario llevó a Mario Hernández a tomar la decisión de pasar de un modelo centrado en la maquila a fortalecer y desarrollar la marca que lleva su nombre, una transformación que implicó cambios profundos en producción, ventas, distribución y precios.
La historia muestra cómo una crisis o un cambio del entorno pueden convertirse también en un punto de inflexión para una organización.
Emprender exige propósito y disciplina
Otro de los mensajes centrales de la jornada estuvo dirigido a quienes actualmente piensan en emprender.
José Saavedra, presidente de Seguridad Superior, cuestionó la idea de que hacer empresa en Colombia sea necesariamente imposible y sostuvo que emprender implica, ante todo, tomar una decisión, insistir y tener claridad sobre aquello que se quiere construir.
Entre sus recomendaciones estuvo evitar emprendimientos motivados únicamente por una coyuntura y separar las finanzas personales de las empresariales: “La plata de la empresa no es tu plata”, afirmó durante el panel.
Para León Amitai, empresario vinculado a Sutex y Tejido Fashion Mart, las dificultades son una constante para quien decide emprender. En su propia experiencia, destacó la importancia de la resiliencia, entendida como la capacidad de levantarse después de enfrentar obstáculos, mantener un propósito y continuar avanzando.
Por su parte, Belisario Valderrama, gerente de Belmoda, resumió en una palabra lo que, a su juicio, se necesita para emprender: ganas. A esa disposición añadió pasión, trabajo y un objetivo claro.
Valderrama recordó que su empresa comenzó en 1995 con dos máquinas y un préstamo de 500.000 pesos. Tres décadas después, aquella iniciativa se ha convertido en una trayectoria empresarial que también involucra a la siguiente generación de su familia.
Su hija, Tatiana Valderrama, reforzó el mensaje al recordar que durante los años de crecimiento de la empresa pudo observar de cerca las crisis y dificultades enfrentadas por su padre, pero también su permanente disposición para seguir trabajando y encontrar caminos para continuar.
Tecnología y nuevas generaciones: el desafío de transformar
La transformación empresarial también estuvo asociada a los cambios tecnológicos y generacionales.
Jorge Arturo González, gerente de González y Mendoza, señaló que la tecnología ha modificado profundamente la manera de comprar, vender, comunicarse e interactuar dentro de las empresas.
Pero, además de la transformación tecnológica, destacó el cambio en las expectativas de las diferentes generaciones frente al trabajo. Las nuevas generaciones, explicó, tienen otras formas de relacionarse con las organizaciones y otras expectativas sobre la vida laboral, lo que plantea a las empresas el reto de encontrar nuevas maneras de atraer, integrar y desarrollar talento.
En este punto, el foro puso sobre la mesa una de las grandes preguntas para las empresas familiares y de larga trayectoria: cómo garantizar la continuidad del legado sin impedir que las nuevas generaciones transformen aquello que reciben.
El legado no consiste solamente en heredar una empresa
La sucesión empresarial fue uno de los temas de mayor relevancia durante el encuentro.
Las historias compartidas mostraron que la permanencia de una empresa no depende exclusivamente de sus fundadores, sino de la capacidad de preparar a quienes asumirán nuevas responsabilidades.
José Saavedra explicó que la sucesión no puede improvisarse y que las empresas deben comenzar con anticipación a formar a quienes eventualmente asumirán su dirección. Su propia experiencia le permitió comprobar que una nueva generación puede incluso superar los resultados de quien inicialmente estuvo al frente de la organización.
En su intervención relató que, debido a una situación médica, tuvo que apartarse inesperadamente de la dirección de su empresa cuando su hijo tenía alrededor de 25 años. Al regresar, encontró que los resultados habían superado ampliamente sus expectativas. La experiencia, afirmó, le permitió comprobar que otras personas pueden hacer las cosas de manera diferente y también alcanzar buenos resultados.
De allí surgió una de las principales conclusiones del encuentro: el verdadero legado empresarial no consiste únicamente en entregar una compañía, sino en preparar personas capaces de darle continuidad y evolucionarla.
Empresa y academia, una responsabilidad compartida
El diálogo también permitió destacar el papel de la educación en la construcción del futuro empresarial.
Durante la jornada se planteó que la experiencia práctica de los empresarios y las herramientas que proporciona la academia no deben verse como caminos separados. Por el contrario, ambas pueden complementarse para formar profesionales y emprendedores capaces de tomar mejores decisiones.
Mauricio Bobadilla, director general de Colegios Cambridge y del BC Group, compartió una reflexión especialmente dirigida a los jóvenes: las buenas ideas y la pasión son importantes, pero no bastan para administrar una empresa.
Desde su propia experiencia, señaló la importancia de conocer las finanzas, planificar, revisar la caja y construir un plan de negocios antes de lanzarse a una aventura empresarial. También destacó que las nuevas generaciones cuentan hoy con acceso a herramientas y fuentes de información que pueden facilitar una preparación más rigurosa.
Esta conexión entre experiencia y conocimiento constituye precisamente uno de los propósitos de “Mentes que Transforman”: acercar a los estudiantes las historias reales de quienes han enfrentado durante décadas los retos de hacer empresa.
Una distinción que trasciende el homenaje
La ceremonia de reconocimiento Honoris Causa, a los seis empresarios estuvo acompañada por sus hijos y familiares, un detalle que refuerza uno de los conceptos centrales de la jornada: el vínculo entre empresa, familia, formación y legado.
El reconocimiento a Mario Hernández, León Amitai, José Saavedra, Jorge Arturo González, Belisario Valderrama y Mauricio Bobadilla representó así no solo una exaltación a sus trayectorias, sino también una invitación a compartir sus aprendizajes con quienes comienzan a construir su propio camino.
Las historias escuchadas durante el foro dejaron una idea común: las empresas se construyen con visión, trabajo, disciplina y capacidad de adaptación, pero también con personas capaces de asumir el relevo y continuar transformando.
En tiempos de cambios tecnológicos, incertidumbre económica y nuevas formas de entender el trabajo, el desafío no es únicamente crear empresas, sino lograr que sean capaces de permanecer, evolucionar y generar oportunidades para las generaciones que vienen.
Y en esa tarea, como lo planteó Taller 5 durante el encuentro, la academia y la empresa tienen una responsabilidad compartida: formar desde el presente a quienes tendrán que construir el futuro.





